Tu eres culpable

En la sección de discusión de un artículo que escribí un lector solicitó un blog sobre la superación de la culpa. Este lector se enfrentó a un dilema que durante algún tiempo había estado obstaculizando su vida, drenando su energía mental y perturbando su paz. Quería desesperadamente encontrar la salida, finalmente vivir feliz otra vez, pero “la culpa de querer una nueva vida” era abrumadora y le impedía tomar decisiones o sufrir cambios que pudieran mejorar la calidad de su vida. La culpa se apodera de ti y puede arrastrarte hacia abajo mucho después de que el incidente o pensamiento haya pasado.

La culpa Roba la felicidad

Si bien es cierto que la culpa es una emoción natural y una respuesta personal a las elecciones equivocadas, la pequeña voz que te dice “eso no está bien” puede volverse tan insidiosa que te roba la felicidad si no se controla.

La culpa puede aislar a uno de amigos y familiares y una vida social saludable, atrapar la mente en un ciclo interminable de autocompasión y autocastigo, y finalmente destruir la propia autoestima. Hay numerosas definiciones de culpabilidad. Edward S. Kubany, Ph.D., ABPP, define la culpa como “un estado de sentimiento negativo que se desencadena por la creencia de que uno debería haber pensado, sentido o actuado de manera diferente”. Este sentimiento puede ser generado por uno mismo y basado en creencias personales, o impuestas por otros y derivadas de sus estándares morales.

La culpa es uno de esos sentimientos con los que la mayoría de la gente puede entender y con quienes se puede relacionar, ya que probablemente lo hayan experimentado en una o más ocasiones en sus vidas. Cada persona puede tener una experiencia diferente de cómo se manifiesta la culpa. ¿Por qué algunas personas no se ven afectadas por ella, mientras que otras se vuelven completamente inmunes por esta emoción ruinosa?

Causas científicas de la culpa

La ciencia todavía no sabe con exactitud en qué parte del cerebro humano se origina la culpa. Sin embargo, los psicólogos están seguros de que el grado en que experimentas la culpa está determinado no solo por tu naturaleza inherente sino también por diversos estímulos externos, lo que puede dificultar predecir cómo o cuándo se desencadenará la culpa en casos específicos.

También se ha descubierto que la culpa está relacionada con la parte del cerebro que es responsable de controlar los trastornos depresivos, comenzando en la primera infancia. Investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis concluyeron en su estudio sobre el tema que las anomalías estructurales en un área determinada del cerebro pueden estar relacionadas con sentimientos de culpa excesiva en los niños.

Magnitud de la Culpa

La culpa puede variar desde extremadamente grave, como en casos de guerra o tragedia, donde algunos experimentan la “culpabilidad del sobreviviente” hasta casos menos extremos (pero más comunes) en los que la culpa puede presentarse en muchas formas: remordimiento, contrición, remordimiento, etc. El impacto de la culpa depende del individuo.

Algunos pueden tener una experiencia molesta, otros no pueden vivir solos, reviviendo una y otra vez lo que hicieron o dejaron de hacer para crear la situación de culpabilidad. Algunas formas de culpa son tan profundas que la persona se vuelve suicida o no funciona. Si su culpabilidad está en esta categoría, busque atención profesional de inmediato. En los casos en que la culpa es esa sensación persistente, la retrospección y la autoevaluación ayudarán. Asumir la responsabilidad y resolver avanzar en la vida también son pasos que vale la pena tomar.

Al no tener todos los detalles sobre un problema, es mucho más difícil encontrar soluciones. A veces, el sentimiento de culpa es bastante merecido, en cuyo caso la persona culpable debe aceptarlo y resolverlo para darse cuenta del daño que ha hecho. En otros casos, el sentimiento de culpabilidad es el resultado de las manipulaciones de otra persona, también conocido como “tropezar con la culpa”. Los objetivos de los que se sienten culpables suelen llegar al punto en que se sienten consumidos por un sentimiento de culpa exagerado por cada elección que hacen y que no hacen. Asumen esta carga y perpetúan su culpabilidad, finalmente se vuelven incapaces de recordar si alguna vez se mereció en primer lugar.

Como Aliviar la culpa

En primer lugar, debe determinar si realmente es culpable o no. Si se siente culpable, podría ser su sistema de creencias inherente que le dice que algo anda mal. ¡Escúchalo! ¿Qué desencadenantes podrías reconocer? ¿Qué mensajes podrías necesitar escuchar? Para lidiar con la culpa exitosamente, debes estar completamente consciente de qué acciones o eventos te llevaron a sentirte de esa manera. Si estaba equivocado, negarlo detendrá todos sus esfuerzos para librarse de la sensación de culpabilidad que lo atormenta. La aceptación es el primer paso para la resolución.

El siguiente es pedir perdón, posiblemente de la persona a la que has perjudicado, pero especialmente de ti mismo. Pedir perdón no garantiza que lo obtendrás, pero muestra a la parte lesionada que te sientes mal por lo sucedido.

Después de escuchar y aprender, DEJAR ir la culpa. ¿Sabes que las células se rejuvenecen y cambian dentro de nosotros cada segundo? No eres la misma persona que eras hace cinco minutos. Deja ir y resuelve hacer las cosas de manera diferente.

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